Las condiciones para el aprendizaje de habilidades motoras

El aprendizaje motor

Muchas habilidades importantes, tanto dentro como fuera del trabajo o en los escenarios deportivos, tienen componentes de habilidades motoras. Si bien las habilidades motoras están involucradas en tareas tan diversas como zambullirse en una piscina o guiar un camión, todas tienen en común su dependencia de la fluidez (smoothness), precisión y sincronización del movimiento muscular. Estos elementos comprenden, en esencia, las habilidades motoras.

Si bien ciertas características son comunes entre todas las variedades de habilidades motoras, es útil considerar algunas diferencias importantes en el desempeño motor. Estaré mencionando dos dimensiones en las que varían las habilidades motoras: fina versus gruesa y continua versus discreta.

Rendimiento motor fino versus grueso

La distinción entre fina y gruesa se refiere a la cantidad de musculatura corporal involucrada en la ejecución. El motor grueso es aquel que utiliza los músculos grandes y, a menudo, involucra a todo el cuerpo. Algunos ejemplos de actividades que involucran el motor grueso son, por ejemplo, montar unos muebles en un camión, limpiar el piso o el bombero que apaga incendios. Por otro lado, se encuentran las habilidades motoras finas. La motricidad fina requiere una precisión extrema y se manifiesta en los movimientos de los músculos pequeños, como los que controlan las muñecas y los dedos. Algunos ejemplos son reparar un reloj, encender un fósforo, escribir en computadora y usar el mouse de la computadora.

Rendimiento de motor continuo versus discreto

Una tarea motora discreta es típicamente aquella en la que se realiza un movimiento particular en respuesta a un estímulo externo particular. Mientras conduce un automóvil, poner el pie en el freno cuando una persona o un animal aparece repentinamente en la carretera es una tarea motora discreta. El tiempo de reacción rápido es a menudo una característica importante en esta habilidad.

Por el contrario, la tarea motora continua es aquella que requiere que el individuo haga ajustes y correcciones continuos a una combinación de estímulos, algunos de los cuales son internos (feedback de estímulo de los músculos). Los movimientos que son continuos lo que significa es que, se pueden ajustes frecuentes en la ejecución de la tarea. Un ejemplo de una tarea de motor continua es guiar un carro. El conductor debe adaptarse con frecuencia a las curvas de la carretera e incluso a los efectos de otras variables como el viento. Una característica de las tareas continuas es que, una vez aprendidas, se retienen fácilmente, por lo que las personas están menos propensas a olvidar estas destrezas con el pasar del tiempo.

Adquisición de habilidades motoras

El aprendizaje de las habilidades motoras depende de la tarea a aprender, si son parte de un proceso, su naturaleza y la duración de este.  Hay que también evaluar otras variables, como el tipo y número de habilidades que componen el total. Si  los componentes de las habilidades motoras se han aprendido previamente bien, puede que tenga que dedicar una cantidad mínima de tiempo a ponerlas juntas en una secuencia de procedimiento al ejecutarlo de manera combinada. De lo contrario, será necesario practicar con más frecuencia los componentes individuales antes que combinar la suma de todas las habilidades requeridas en una ejecución. Por ejemplo, los instructores de natación, a menudo, hacen que los principiantes practiquen la respiración, las brazadas y patadas por separado, para mejorar el rendimiento en estas habilidades motoras individuales antes de ponerlas juntas en la habilidad total de natación.

Schmidt (1975) desarrolló una teoría de esquemas del aprendizaje motor (schema theory) para explicar cómo es posible almacenar la memoria y recordar un vasto repertorio de diferentes movimientos y cómo es posible generar nuevos. Un esquema motor es una estructura abstracta almacenada en la memoria que organiza experiencias y guía acciones futuras. Incluye las dimensiones de las condiciones iniciales, por ejemplo, si utilizamos de ejemplo el deporte del tiro al blanco (posición del cuerpo, agarre de un arma que se va a disparar y distancia del objetivo), especificaciones de respuesta (grado de precisión requerido para el disparo y tiempo permitido), consecuencias sensoriales (feedback interno generada por el acto de disparar) y resultados de respuesta (feedback extrínseca sobre el éxito o el fracaso del disparo). Para cada movimiento producido, el individuo almacena información sobre cada una de estas dimensiones y hace generalizaciones sobre las relaciones entre las cuatro dimensiones. La teoría de esquemas puede ayudar a explicar la naturaleza flexible y generativa de las habilidades motoras. También apoya la idea de proveer variabilidad de tareas en el entrenamiento de las habilidades motoras, que se ha demostrado que mejora la transferencia. Por ejemplo, para mejorar el tiro al blanco, la práctica debe incluir el tiro al blanco a diferentes distancias, desde diferentes posiciones y bajo diferentes condiciones.

Las habilidades motoras parecen aprenderse en fases. Su modelo de tres fases, que se describe aquí, se basa en observaciones empíricas en estudiantes durante su formación como pilotos y en entrevista entrenadores deportivos.

1- Fase temprana o cognitiva: el aprendiz intenta «comprender» la tarea y lo que demanda. El instructor provee información verbal y demostraciones para explicar al participante la naturaleza de la tarea, las acciones adecuadas y la secuencia de acciones, así como las señales externas que indican el inicio de cada acción. Durante esta etapa, el participante recuerda las habilidades parciales previamente adquiridas y comienza a unirlas en la secuencia correcta. La consecuencia principal de esta fase es el aprendizaje de una rutina o procedimiento ejecutivo (también llamado programa motor). El aprendizaje en esta fase es en gran parte cognitivo

2- Fase intermedia o asociativa: durante la fase intermedia la práctica se utiliza para reducir o eliminar errores y mejorar la fluidez, precisión y sincronización integrando la práctica de habilidades parciales y la práctica total. Esta fase se denominó originalmente fase asociativa porque, desde una perspectiva conductista, las prácticas refuerzan las asociaciones entre estímulos y respuestas en una cadena conductual. Los teóricos del procesamiento de la información han llamado a esta fase la fase de recopilación de conocimientos, ya que los datos aprendidos ​​durante la fase cognitiva se han consolidado durante la segunda fase

3- Fase final o autónoma: durante la fase final de aprendizaje, la habilidad se vuelve automática y requiere menos recursos mentales como la atención. Las acciones ya no necesitan ser iniciadas por señales verbales; es decir, el aprendiz ya no necesita «pensar en qué hacer a después». Con el tiempo, la habilidad se puede ejecutar mientras el individuo se dedica a otras actividades. Se pueden hacer «fragmentos» cada vez más grandes de comportamiento sin estar muy consciente. De hecho, ya puede volverse incapaz de verbalizar cómo o qué se ha realizado porque le salen de manera automática o ha habido las conexiones necesarias para hacerlo de tal manera. Las mejoras en la fluidez y precisión de la habilidad continúan teniendo lugar a medida que continúa la práctica, aunque a un ritmo decreciente.

Los efectos de la práctica en el aprendizaje motor

Sin duda, la característica más obvia de la adquisición de habilidades motoras es que estas habilidades mejoran gradualmente con la práctica. La repetición de la habilidad debe ir acompañada de 1) intención por parte del aprendiz de lograr un rendimiento mejorado y 2) recibir feedback informativo para su beneficio. La mera repetición sin estas dos condiciones no producirá una mejora en la precisión y la sincronización. La evidencia empírica indica que la mejora de las habilidades motoras puede resultar de la práctica continua durante períodos de tiempo muy largos. Otros estudios han demostrado que la práctica mental, aunque no es tan eficaz como la práctica física, puede mejorar el rendimiento de las habilidades motoras. En la práctica mental, el aprendiz ensaya la ejecución en su imaginación. Otra hipótesis es que la práctica mental permite a los alumnos ajustar sus niveles de excitación (arousal) y prepararse emocionalmente para un buen desempeño. La evidencia apoya al menos tres conclusiones sobre la práctica mental 1) una combinación de práctica física y mental es mejor que la práctica mental sola; 2) la práctica mental es eficaz tanto al principio como al final del proceso de aprendizaje; y 3) las sesiones de práctica mental probablemente no deberían exceder los cinco minutos para mantener una concentración efectiva.

Referencias:

Gagne, R. (1985). The Conditions of Learning (4th Ed.). New York: Holt, Rinehart & Winston.

Schmidt, R. A. (1975). A schema theory of discrete motor skill learning. Psychological Review, 82(4), 225–260.

Publicado por Diego E. Vázquez

Doctor en Psicología Organizacional • Ex voleibolista • Corredor aficionado

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: